¿Pensando en hacer una escapada diferente por Europa? Entonces este post es para vosotros, traveleros. Hoy os llevamos a descubrir qué se puede hacer en un fin de semana en Riga, la sorprendente capital de Letonia. Una ciudad poco masificada, barata, con cerveza, quesos, arquitectura alucinante y mucha historia.
¿Por qué Riga?
Para muchas personas, los países bálticos siguen siendo grandes desconocidos. Noruega, Suecia o Finlandia se llevan siempre el protagonismo, pero… ¿qué pasa con Letonia, Estonia o Lituania?
Mi idea original era visitar los tres países, pero el tiempo no me lo permitió. Así que tocó elegir, y Riga fue una de las afortunadas. Y menos mal, porque este fin de semana en Riga me dejó con la boca abierta.
Cuando empecé a contar que quería viajar allí, varias personas me lo desaconsejaron. “No merece la pena”, “se ve en un día”… ¡Y por eso fui! Porque necesito verlo por mí misma. Y os aseguro que Riga no defrauda.

Cómo llegar a Riga (sin complicarse la vida)
La mejor manera de llegar a Letonia desde Berlín es volando con AirBaltic. Hasta ese momento era una compañía totalmente desconocida para mí, pero su relación calidad-precio fue de las mejores que he probado.
Desde el aeropuerto, se puede tomar un autobús directo al centro. Fácil, cómodo y barato. El único momento caótico fue encontrar el alojamiento… ¡aunque estuviera en la misma calle!
No había ningún cartel visible del Hostel Martas Street, y ni los vecinos sabían nada. Cuando ya nos veíamos buscando otro sitio, entramos en un patio interior y ahí estaba: escondido tras una ventana y con un cartel diminuto.
¿Dónde dormir en Riga?
El Hostel Martas Street se encuentra a unos 15 minutos caminando del centro. Lo suficiente como para evitar el jaleo, pero muy accesible para explorar la ciudad a pie.
La habitación era amplia, y como parte común había un saloncito donde cada mañana se servía el desayuno (incluido en el precio y bastante abundante). La única pega fue la comunicación con la recepción: aunque la mujer ponía empeño, el letón no es un idioma sencillo para los oídos.
Comer en Riga: queso, cerveza y más queso
Riga es perfecta para los amantes del buen comer. La ciudad todavía no está saturada de turistas, pero la oferta de bares y restaurantes es muy amplia. Sin saberlo, llegué a un país con una gran tradición quesera. ¡Y ya sabéis que el queso es mi debilidad!
En todos los menús aparecían platos con mezclas de quesos y, por supuesto, cervezas artesanas para acompañar. Me enteré allí mismo de que Letonia es el segundo país europeo con mayor consumo de cerveza, solo por detrás de Alemania. ¿Curioso, verdad?
Arquitectura que no te deja indiferente
Uno de los mayores atractivos de Riga es su arquitectura. Y es que es imposible encasillarla: edificios coloridos al lado de cúpulas doradas, fachadas barrocas conviviendo con estructuras modernas. El contraste de estilos, lejos de chirriar, la hace aún más interesante.

Paseando por el centro: primeros monumentos
Nada más bajar del hostel nos encontramos con el imponente Monumento a la Libertad, un homenaje a los soldados que lucharon por la independencia de Letonia. Si tenéis suerte, podéis coincidir con el cambio de guardia, un momento bastante solemne y bonito de ver.
Las calles del centro histórico son estrechitas, con suelos adoquinados que conservan todo su encanto. Esas cosas que hacen que una ciudad te abrace nada más llegar.

Un clásico: las Casas de los Tres Hermanos
Otro de los puntos imperdibles durante vuestro fin de semana en Riga son las Casas de los Tres Hermanos. Se dice que son los edificios residenciales más antiguos de la ciudad. El número 17 data del siglo XV, el 19 del XVII y el 21 del XVIII. Una muestra de cómo ha evolucionado la arquitectura doméstica en Riga.

Comer bien: cuevas, sabores intensos y cero turistas
Después de tanto caminar tocaba comer. Y ahí descubrimos uno de esos sitios escondidos que no salen en las guías: el restaurante Vecmeita ar kaki.
Está semioculto, bajando unas escaleras hacia lo que parece un sótano. Pero al entrar te sorprende: un local tipo cueva, con luz tenue, decoración rústica, cero turistas y comida deliciosa. Los sabores eran intensos, muy auténticos. Le pondría un 9/10 (¡porque los platos podrían haber sido más grandes!).


Y así terminó nuestro primer día completo en Riga. Y no, no nos dio tiempo a ver todo… ¡porque Riga es mucho más de lo que parece!
En la segunda parte de este post te cuento el resto: la otra orilla del río, el Mercado Central, los bares más guays, más monumentos y rincones mágicos como la casa con gatos en el tejado o la chocolatería secreta con libros encantados. Si te interesa, puedes leerla aquí:
➡️ Riga en dos días (Parte 2): monumentos, rincones secretos y vida nocturna
Os dejo el mapa para que no tengáis problema a la hora de buscar las cosas.
[googlemaps https://www.google.com/maps/d/u/1/embed?mid=1jCytgI0929KGg8weJNZkIl2mMRk&w=640&h=480]
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que bonito!!!
Gracias! Es una ciudad super chula 🙂