Zamora, una de las joyas escondidas de Castilla y León, fue el destino elegido para un fin de semana inolvidable. Desde el viernes hasta el domingo, recorrimos sus calles, probamos su gastronomía y exploramos sus alrededores. ¡Os contamos todo en detalle para que no os perdáis nada!
Viernes: llegada y primera toma de contacto
Nada más llegar a Zamora, nos instalamos en el Hostal Sol, un alojamiento bien ubicado en pleno centro. Desde allí, comenzamos nuestra ruta con un plato típico en el bar Chillón: su famosa tortilla de patatas con salsa de callos. La experiencia fue increíble, ya que el sabor y la tradición se combinan en cada bocado. Otro bocado que no os podéis perder son los «Tiberios» en el bar Bambú, mejillones un una salsa picantona que están deliciosos.
Después de comer, decidimos aprovechar la tarde para seguir descubriendo Zamora. Dimos un paseo por el Puente de Piedra, uno de los símbolos de la ciudad, y nos acercamos a la majestuosa Catedral de Zamora, un ejemplo único del románico español. Su cúpula bizantina y su claustro fueron absolutamente impresionantes.
También recorrimos el Parque del Castillo, un espacio verde ideal para disfrutar de las vistas del Duero. Aprovechamos para comprar algunos recuerdos en las tiendecitas artesanales cercanas a la plaza Mayor.
Después de la cena, decidimos hacer una ruta nocturna para descubrir los puntos más interesantes de Zamora. El casco histórico, iluminado, ofreció una vista espectacular.

Sábado: excursión a Toro y experiencia enológica
El sábado, nos dirigimos a Toro, un pueblo con una gran tradición vinícola. Allí, visitamos las bodegas y viñedos Divina Proporción, donde participamos en una visita guiada. Se explicó todo el proceso de elaboración del vino, desde la vendimia hasta la crianza.
Además, la experiencia incluyó una cata de vinos en la que probamos algunos de los mejores tintos de la bodega junto con un menú degustación espectacular. ¡Un plan perfecto para los amantes del vino!
Domingo: de vuelta con parada en Hervás
El domingo, antes de regresar a casa, hicimos una parada en Hervás, un encantador pueblo con un rico patrimonio histórico. Para el almuerzo, elegimos el restaurante Más que parrilla, donde disfrutamos de una comida deliciosa con especialidades a la brasa.
Después de comer, exploramos el barrio judío, uno de los mejores conservados de España. Sus callejuelas estrechas y casas con entramado de madera transportaron a otra época. También visitamos la famosa Casa de los Cactus, un rincón curioso donde se pueden ver una gran variedad de estas plantas exóticas.


Conclusión: un fin de semana perfecto en Zamora
Nuestra escapada a Zamora fue una experiencia completa, combinando historia, gastronomía y enoturismo. Cada rincón visitado dejó un recuerdo especial y recomendamos este plan a todos los traveler@s que quieran descubrir una ciudad con encanto y sin las aglomeraciones de los destinos más turísticos.
Si queréis disfrutar de una escapada diferente, Zamora es una apuesta segura. ¿Os animáis a visitarla?
