¡Hola traveler@s!
Si os preguntáis qué ver en Lisboa en 3 días, aquí os dejamos la guía definitiva. Porque sí, pasar 3 días en Lisboa da para mucho más que comer pastéis de Belém y subirse a un tranvía. ¡Preparaos para enamoraros de la capital portuguesa!
Antes de ir a Lisboa debéis que tener en cuenta que es una ciudad con muchísimas cuestas. Por lo tanto la época en la que vayáis juega un papel importante.
Esto es algo común en la llanura alrededor de Lisboa, ciudades cercanas como Évora (consulta aquí qué ver en Évora) tienen las mismas temperaturas a lo largo del año, por lo que visitarlas en verano podría ser agotador.
Día 1: Bienvenid@s a Belém
Nada más llegar, lo primero que debe hacerse es comer. Y es que la gastronomía portuguesa está para chuparse los dedos. No hay mejor forma de empezar estos 3 días en Lisboa que con un buen plato de bacalao.

Rosa de los vientos
En la plaza de los descubridores, una gigantesca rosa de los vientos os dará la bienvenida. Con 50 metros de diámetro, fue un obsequio de Sudáfrica en el 5º centenario de la muerte de Enrique el Navegante.

Monumento a los descubrimientos
Allí se alza Enrique el Navegante, liderando una comitiva de 33 figuras históricas que representan el espíritu explorador portugués. ¡Impresiona de verdad!

Torre de Belém
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, esta torre fue construida para proteger el puerto, pero también se utilizó como calabozo y más tarde como faro.

Monasterio de los Jerónimos
Se ordenó construir para celebrar el regreso de Vasco de Gama desde la India. Se levantó justo encima de la antigua Ermita Do Restelo, fundada por Enrique el Navegante. En ella Vasco de Gama y sus navegantes pasaron la noche antes de partir hacia la India.
Dentro, sus pilares de piedra os harán mirar hacia arriba sin parar. Una joya que merece ser visitada.

Pastéis de Belém
No os vayáis de Belém sin probarlos. Desde 1837 se hacen de forma artesanal y, aunque haya cola, la espera siempre merece la pena.

Día 2: El centro histórico de Lisboa
Hoy toca callejear por el corazón de Lisboa. Preparad las zapatillas y muchas ganas de descubrir rincones con historia.
Plaza Luis de Camões
Perfecto punto de partida. Desde aquí sale el Free Tour por Lisboa y se alza la estatua que homenajea al poeta portugués por excelencia.
Con 4 metros de altura y rodeado de 8 esculturas Luis de Camões corona la plaza.

Iglesia de San Roque
Quizá fue en este lugar donde me llevé la mayor sorpresa del viaje.
Desde fuera puede no parecer gran cosa, pero su interior os dejará sin palabras. Su techo es una auténtica obra de arte.

Rodeando la nave principal, hay varias capillas, cada una con un motivo diferente. Entre ellas la capilla de San Juan Bautista, la cual fue construida en Roma. Por aquel entonces fue la capilla más cara de Europa.

Iglesia do Carmo (Museo Arqueológico de Carmo)
Este antiguo templo gótico fue destruido parcialmente por el terremoto de 1755. Aún se conservan sus muros y arcos. Un lugar con mucha historia.

Iglesia de Santo Domingo
Esta iglesia ha sobrevivido terremotos, incendios y reconstrucciones. Hoy en día, su interior muestra las cicatrices del tiempo.

Animatógrafo do Rossio
En un callejón te encuentras el que fue el tercer cine que se implantó en la ciudad y es característico por su fachada Art Nouveau.
Actualmente en su interior puedes encontrar un Sex shop, en el que aún se representan algunas películas de cine para adultos.

Día 3: Lo que queda por descubrir
Tercer día en Lisboa, pero no el menos importante. Aún hay joyas que merecen ser vistas antes de despedirse.
Elevador de Santa Justa
El único elevador vertical de la ciudad. Subid al atardecer y disfrutad de una de las vistas más alucinantes de Lisboa.

Plaza Dom Pedro IV (Fuente de Rossio)
Animada a todas horas, ideal para tomar algo o simplemente observar el bullicio de la ciudad. Allí se encuentra el Teatro Nacional.

Tranvías
Un clásico. Sus subidas imposibles se superan mejor con la ayuda de estos viejos tranvías amarillos. No os vayáis sin subir a uno.

Plaza del comercio
El arco triunfal, la estatua de José I y las vistas al Tajo convierten esta plaza en una parada obligatoria. Desde aquí parte la famosa Rua Augusta.

La estatua que se sitúa justo en el medio de la plaza, representa a José I, rey portugués que estuvo al mando durante el terremoto de Lisboa.


El lado sur de la plaza está abierto hacia el río Tajo. Es desde ahí, desde donde puedes ver uno de los atardeceres más bonitos con el puente 25 de abril y el Cristo Rey de fondo.
Un extra travelero:
Si os sobra tiempo, podráis subir al barrio de la Alfama, visitar el castillo o cruzar el puente Vasco da Gama. Además, con unos días más, una excursión a Sintra y Cascais os dejará con la boca abierta.
Y ya que estáis por la Península Ibérica… quizá os animáis a cruzar la frontera y descubrir la magia de España.
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