¿Cuántos de vosotros habéis estado ya en la Feria de Abril de Sevilla? ¿Y cuántos aún tenéis esas ganas locas de vivirla en primera persona? Si estás en el segundo grupo, este post es para ti. Y si ya la conoces, acompáñanos a revivirla, que seguro que te va a sacar una sonrisa.
El comienzo mágico de la feria
Todo empezó una noche entre cantes, palmas y sonrisas. Las calles ya bullían de vida y color cuando nos acercamos a La Portada, ese gran arco luminoso que marca la entrada al recinto ferial.

No te puedes perder este momento, travelero. A las 00:00 en punto, tras una unánime cuenta atrás, las miles de luces que decoran el «alumbrao» brillan acompañadas de vítores y aplausos. ¡Hay que vivirlo!

El tema de las casetas (y el rebujito)
Muchos dicen que sin caseta no se disfruta. Yo te digo: tener caseta ayuda, pero no lo es todo. El recinto es enorme y, por suerte, hay varias casetas públicas con entrada libre. No tienen nada que envidiar: tablao, música en directo, comida, ambiente… y rebujito a buen precio.

¿Qué es el rebujito? ¡Ay el rebujito! Esa magnífica y refrescante bebida que te hace perder el «sentio» entre baile y baile. Es felicidad líquida: vino fino mezclado con gaseosa. Refrescante, alegre y que hará bailar hasta al más soso.
¿Día o noche en la Feria de Abril de Sevilla?
¿Mejor de día o de noche? Yo no lo dudé: las dos cosas. Cada momento tiene su magia.

Por la noche, la Feria de Abril de Sevilla se vuelve más intensa. Música, luces, gente bailando, calles que no duermen… Es una fiesta constante.

Pero por el día la feria se transforma: carruajes, caballos, flamencas llenas de color, alegría por todos lados. La feria huele a feria, a tradición y a arte andaluz por cada rincón.
Paseos a caballo y el arte que se respira
No hay palabras para describir la cantidad de coches de caballos que se cruzan por las calles. Imponentes, decorados con mimo, con jinetes orgullosos y caballos majestuosos. Puro poderío andaluz.

Y mientras paseas, vas conociendo gente maravillosa. La hospitalidad sevillana no tiene rival, y no será raro que acabes bailando en la caseta de alguien a quien acabas de conocer.
Más que fiesta: atracciones, serranitos y churros
La Feria de Abril de Sevilla no es solo flamenco y rebujitos. También hay un recinto de atracciones brutal, con montañas rusas, coches de choque, tiovivos y lanzaderas para grandes y pequeños.
Y cuando aprieta el hambre, un serranito siempre entra bien. Bocadillo típico con lomo, jamón y pimientos. Y cuando la noche llega a su fin, nada como unos churros con chocolate antes de volver a casa con los pies destrozados pero el corazón lleno.

La despedida... hasta el año que viene
Al final, cuando la portada apaga sus luces, el corazón se encoge. Se siente esa mezcla de tristeza y gratitud, sabiendo que has vivido algo único. Pero no es un adiós definitivo: es solo el inicio de la cuenta atrás para la próxima Feria de Abril de Sevilla. Y sí, todo termina con fuegos artificiales que iluminan el cielo… y la ilusión de volver.
¿Y tú, travelero? ¿Te animas a vivir la Feria de Abril de Sevilla? Porque si vas, volverás enamorado. Palabra de traveleando.