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Zombie Insanatorium

La cantidad de sitios abandonados en Berlín es inmensa. Pero hasta el momento, para mí uno de los más interesantes es el Zombie Insanatorium (Buch). Quizá sea porque fue el primero que visité o porque con él fue con el que abrí la veda de los sitios “no turísticamente visitados”. Quizá es por el miedo que he pasado allí dentro o porque en el fondo tiene algo misterioso. ¿Quién sabe?

Para llegar hasta la estación de Buch tienes que tomar la línea S2 dirección a Bernau. Necesitarás comprar el billete ABC o el enlace BC si ya tienes un ticket normal.

La idea de entrar en algún lugar de este tipo surgió una tarde cualquiera con un par de amigos. Después de investigar por varias web, vimos que este era, por aquel entonces, uno de los de más difícil acceso. ¿Qué mejor motivación, no?

El hospital se empezó a construir en 1899 y los primeros pacientes con tuberculosis llegaron en 1905. Debido a este motivo, se empezó a usar como hospital para tuberculosos hasta la guerra. En 1942, tras la guerra se convirtió en un hospital militar para la Luftwaffe.

Intentando entrar

Al leer lo de la tuberculosis se nos fue un poco la cabeza y pensamos que lo mejor sería ir “algo equipados”. Eso quiere decir que nos pusimos como para entrar en quirófano: mascarillas, batas y guantes.

Zombie Insanatorium

A primera vista es bastante impresionante. Como se puede ver en la foto todas las ventanas y puertas están cubiertas con planchas de metal.  En este punto el plan ya no nos parecía tan fácil.

Aún así decidimos rodear el hospital e ir probando a ver si alguna plancha se movía. Y tras 1 hora ¡encontramos una!

El entrar a través de una ventana a la planta principal hubiese sido algo bastante interesante, pero no todo puede ser fácil. Elacceso que encontramos era una ventana de ventilación del sótano

Zombie Insanatorium

Para poder entrar, una vez retirada la plancha, había que saltar hacia dentro. Por suerte había algunos escombros cerca de la pared y el salto no fue muy grande. A veces me paro a pensar las repercusiones de mis actos, otras, como en este caso, simplemente actúo.

Una vez dentro y obviamente totalmente perdidos, empezamos a investigar. A decir verdad, lo que en un principio nos encontramos no me gustó mucho. En una de las habitaciones del sótano había restos de espiritismo. Velas en círculos, huesos de animales,…

Y es ahí cuando tienes ante ti dos opciones: o sigues adelante con tus amigos te guste o no, o te das la vuelta y esperas fuera tu sola a que ellos salgan. Creo que seguir con ellos fue la mejor opción. 

Investigando

Tras un par de vueltas conseguimos encontrar la escalera que daba acceso al piso principal. Y es ahí donde empiezas a  transportarte a otro mundo.

Zombie Insanatorium

Te das cuenta de que tienes que prestar atención a miles de detalles para no perderte. Hay pasillos larguísimos por todos lados y todos te parece iguales. Empiezas a imaginar las historias de las familias que pasaron horas, días, semanas o incluso meses dentro de esas paredes.

Zombie Insanatorium

Te fijas en los pequeños dibujos de las paredes y piensas si son actuales o antiguos. Golpes en las ventanas, puertas abolladas o marcas de objetos arrastrados por el suelo. Entonces es cuando te preguntas ¿qué es real y que es ficticio en este tipo de sitios?

Seguimos avanzando, el lugar por dentro parece mucho más pequeño de lo que pensaba. Pero parece un laberinto con escaleras, puertas, habitaciones con más habitaciones en su interior,…

Zombie Insanatorium

Y después de recorrer varios pasillos conseguimos llegar a la entrada principal. Ese gran hall con altas columnas y enormes ventanales. Como puedes ver en la foto, ese día se nos hizo un poco de noche dentro. Y menos mal que llevábamos las mascarillas, por que no creo que las partículas que se ven sean muy buenas para la salud.

Zombie Insanatorium

Me paro en el medio y doy vueltas sobre mí misma, me imagino en aquella época, en la que podría venir a visitar a un familiar o en la que simplemente podría ser un enfermo. Y una sensación rara inunda mi cuerpo.

Buscando los quirófanos

Nuestra intención era llegar a los quirófanos, pero dentro cada vez hay menos luz y no íbamos bien preparados para estar allí a oscuras.

Como todos los hospitales, este también se divide en varias alas y era el momento de elegir solo una de ellas. A cada paso que das te vas encontrando distintas salas. La cocina, la recepción, los baños, todo es cuestión de echarle imaginación.

Zombie Insanatorium

Cuando encontramos las escaleras, comenzamos a subir. Para volver a encontrarnos con decenas de puertas y pasillos delante nuestra. Pero también una vista muy bonita y más luminosa del hall.

Zombie Insanatorium

Teniendo en cuenta durante la época que el hospital estuvo activo. Llegamos a la conclusión de que los quirófanos tendrías que estar iluminados por luz natural. Por lo que teníamos que seguir subiendo escaleras, si queríamos encontrarlos.

Y al final, muy a nuestro pesar, no conseguimos encontrarlos. Pero lo que sí encontré al abrir una de las puertas del ático fue esto:

Zombie Insanatorium

Si alguien me puede decir qué es, estaría bastante agradecida. Desde entonces no dejo de darle vueltas intentando buscarle una explicación.

Aún, a día de hoy, me arrepiento de no haber cogido la libreta que había al lado. Pero a decir verdad, según vi eso, cerré la puerta y salí corriendo.

Intentando salir

Cuando empezamos a bajar las escaleras, nos dimos cuenta de que se estaba haciendo de noche y apenas entraba ya luz. Por lo que encendimos las linternas de los móviles y nos encaminamos dirección al sótano.

La verdad, es que salir del Zombie Insanatorium nos parecía una tarea fácil. Pero fue una gran sorpresa, darnos cuenta de uno de los móviles se había quedado sin batería y al otro le quedaba un 5% para apagarse.

Teniendo ya solo un móvil con el que alumbrar e intentar buscar la salida, seguimos bajando. A ninguno se nos ocurrió fijarnos en los pasillos que tomábamos o en que dirección nos movíamos. 

Lo que había empezado como una excursión graciosa para mí ya empezaba a ser algo tenso. Me veía pasando la noche allí dentro, por no saber encontrar la salida.

Después de muchas vueltas conseguimos encontrar las malditas escaleras hacia el sótano. Pero en alguno de los pasillos nos desviamos y empezamos a caminar en dirección contraria. Y ahora nos encontrábamos en un sótano lleno de habitaciones oscuras y todos los pasillos sin salida.

Zombie Insanatorium

La última parte de la aventura fue muy agobiante. No sabes donde estás ni como salir, ves que la última batería se está agotando, escuchas ruidos,…

Tardamos como 20 minutos en conseguir encontrar el agujero por el que habíamos bajado. Y ya una vez fuera pude volver a respirar con tranquilidad.

¡Prueba superada!

Os dejo un vídeo que grabamos dentro:

 

Espero que os haya gustado esta experiencia. No os olvidéis de seguirnos en  Instagram y Facebook.

 

Escrito por Ara Ballesteros



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2 comentarios:

  1. Gracias 🙂 Después de haberlo vivido queda como una anécdota divertida, pero había momentos en los que sí era todo muy agobiante.

  2. travellinglavidaloca

    Jolín! Vaya experiencia más chula y más agobiante a la vez!!! La verdad es que las fotos son espeluznantes 😱 No sé yo si me atrevería, sinceramente… Muy interesante y diferente el post!

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